ROGUE ONE: LA GUERRA GALÁCTICA QUE NOS PROMETIERON

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En 2012, los fanáticos del universo Star Wars se alarmaron alrededor del globo por el rumor posteriormente confirmado sobre la venta de la compañía productora de la millonaria saga, Lucasfilm, que pasaría a manos de Disney, por la jugosa cifra  de 4.000 millones de dólares. Como era de esperarse las reacciones fueron polarizadas, estaban quienes decretaban la muerte del emblemático producto por pasar a manos de una compañía conocida en todo el mundo por el éxito de sus historias para niños; del otro lado estuvieron quienes veían la transición con aires de optimismo dado que las precuelas de finales de los 90 fueron señaladas de haber perdido la magia de los personajes y de ser un festival de aburrimiento solo apto para fanáticos acérrimos.

 Era sólo cuestión de tiempo para que los ejecutivos se reunieran y anunciaran al mundo que la millonaria saga tendría seis nuevas entregas, tres secuelas directas de la trilogía original y tres spin-offs que se desprenderían del mismo universo aunque temporalmente ubicadas en capítulos pasados a las historias conocidas mundialmente, una especie de precuelas, aunque hasta el sol de hoy el estudio prefiere evitar a toda costa tal término en todos sus comunicados oficiales a la prensa.

¿Decisión acertada?

El primer anuncio consistió en el lanzamiento del séptimo episodio de la saga originaria: “El despertar de La Fuerza” y el título del primer largometraje alternativo “Rogue One: A Star Wars Story”. La expectativa alrededor del mundo por la dirección que retomarían los nuevos proyectos no se hizo esperar y el estudio del ratón más famoso del mundo estratégicamente eligió a J.J. Abrams para la dirección de la película que se encargaría de establecer el nuevo rumbo. Este cineasta norteamericano no era un desconocido para nadie, se le reconoce como el pupilo por excelencia de Steven Spielberg y fue el responsable de revitalizar la saga Star Trek para nuevas audiencias.

Luego de una campaña publicitaria sin precedentes, el resultado terminó siendo un millonario éxito de crítica y público. No obstante, dejó una estela de reclamos por considerar que el Episodio VII no asume riesgos y parece ser prácticamente una réplica del film original de 1977.

Es por ello que este nuevo abordaje que nuevamente contará una historia centrada en personajes que cohabitan en “una galaxia, muy, muy lejana”, aún lleva a cuestas la cruz de la expectativa. Los primeros anuncios fueron sorpresivos, el estudio confirmó para esta producción la conformación de un reparto multicultural y generacional que incluye a la revelación Felicity Jones, el mexicano Diego Luna, hasta los consagrados Forest Whitaker y Mads Mikkelsen. Tras las cámaras sorpresivamente fungirá como director un autor con mucho por demostrar, el británico Gareth Edwards responsable por los largometrajes de ficción “Monsters” (2010)  y “Godzilla” (2015), con guion de Chris Weitz.

Los avances hasta ahora publicados nos ofrecen lo que irónicamente no nos han mostrado a plenitud en siete películas de “La Guerra de las Galaxias”, precisamente una guerra de proporciones galácticas. También se vislumbra un mundo más sombrío y agresivo de lo habitual, esto quizá se deba a una de las apuestas fuertes del proyecto, el encargo de la fotografía a Greg Fraser, de destacada labor en “La noche más oscura” (Zero Dark Thirty).

Cronológicamente la historia se ubica entre los episodios 3 y 4, durante el ascenso del mítico Darth Vader al poder, por lo que se espera una aparición estelar del celebrado personaje así sea a manera de cameo; es ya conocido que la historia se centrará en el robo de los planos de la temible Estrella de la Muerte que de alguna manera terminaron en manos de la princesa Leía, por lo que podemos presumir un final trágico para el cuadro protagónico que representa a las fuerzas del bien.

¿Será sorpresivamente Disney la que adhiera el capítulo más oscuro a una saga de sables luminosos y héroes prometidos? A partir del 16 de diciembre podrá conocer la respuesta en su sala de cine favorita.

escrito por Alejandro Carrillo

 

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